Y… si mi mundo no es real, si el tuyo es un universo indefinido de ilusiones ópticas, hipnóticas, líneas difusas, casi recortadas como piezas de un puzzle infinito.
Y…
Y si mi alma y tu alma son una, que en algún momento se tocan, se unen, se diluyen una en la otra, sin perder su esencia… congruentes en un metaverso que las envuelve.
Y … si dejo, me dejo, me atrevo… pierdo el miedo absoluto que paraliza mis ideas… y me entrego al vuelo con caídas libres sin otro plan que sea volar…
Por fin … que tal si me dejo amar, conjugando ese verbo de infinitas formas, las tuyas, las mías… las nuestras.
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