lunes, 13 de noviembre de 2017

Andar descalzos

Seguro me vas a argumentar de alguna forma que desnudar el alma no tiene nada que ver con esto de andar descalza... pero de cierta manera, paradójicamente, es similar y puedo iniciar un debate acalorado tratando de convencerte. 
Cuándo se ponen los pies en el suelo es para sentir, es también desnudar el alma... 
Cuándo esos mismos pies desnudos, tocan al otro debajo de las sábanas, es para decirle "Estoy aquí, siénteme como yo te siento" y eso también es desnudar el alma...
Andar descalzos,  te puedo decir que no es nada fácil, no cuando uno tiene el alma en reconstrucción, sanando heridas, cerrando ciclos, borrando historias... menos para alguien que se ha perdido un par de veces en caminos que al pisar duelen.
Se que se matan sentimientos en legítima defensa, me pasa desde el primer día,  desde la primer mirada, desde el primer beso, pero es que en realidad no mueren, reviven cada noche, cada despertar, cuando lo primero que viene a la cabeza son las ganas locas de correr descalza hacia donde sea que estés... descalza pero contigo. 
Todos sabemos que el cerebro y el corazón no se llevan... 
... el cerebro manda señales concretas y avisa "Prohibido andar descalzos", el corazón no escucha, no quiere saber, reniega.
... el cerebro se alarma pensando en las cosas que el corazón hace sin pensar; el corazón no piensa sólo actúa, porque sabe que no ha sido una casualidad... sabe que estaba escrito.
...el cerebro se cansa de denunciar que no es una situación normal, que va más allá de las edades, de los momentos, que la imposibilidad de las cosas está en la situación en particular; el corazón se oprime, se entristece... la mirada se nubla... las lágrimas caen... el alma se contorsiona y se retuerce...y los pies se visten de nuevo, aunque sea por instantes, hasta que ante "esa" sonrisa, que no es cualquiera, "esa" única sonrisa le devuelva los latidos en un sólo instante. 
Cuándo esto último pasa, el mundo se pierde...  los pies no precisan más que volver a sentir esa necesidad imperiosa de andar descalzos... contra eso no puede la ciencia,  no existe ningún fármaco que actué inhibiéndolos como a la famosa "bomba de protones" ...  sólo quedan dos opciones, la uno que ni es necesario nombrarla pues la segunda es mejor: dejarse llevar por los sentimientos sabiendo que es imposible llevarle la contra al porfiado corazón, tratando de engañar al cerebro y hacerle creer que tiene la razón.