sábado, 21 de mayo de 2016

A ti...

A ti.  Te he quedado debiendo, más amor, más tiempo, más espacios. Tú siempre has sido mi cable a Tierra, una luz que siempre está en mi camino. Llegaste cuando aún era muy joven, prácticamente no sabía que hacer contigo. Pero si, siempre quise lo mejor para vos, que fueras una buena persona por encima de todo. Verte un hombre, luchando tus propias peleas, las que nos llegan a todos, pero la tuya propia, ... aprendiendo a vivir. Me  haces sentir orgullosa. No me alcanzará la vida para saldar mi deuda...

¿Quién eres?

En que momento se escribió que llegarías a mi vida. Emoción sin límites que sobrepasa todo lo que cualquier ser puede imaginar. Meses esperando tu mirada, para mi, que ya sabía desde el primer momento que  vendrías, la espera se contabilizó en nueve largos  meses que  confluyen en un instante mágico: nuestro encuentro.
Mi mirada inquieta buscando tus ojitos, revisando cada parte de ti, admirando el enigma de que también fueras parte de mi.  Y es así que ese encuentro se transforma en inolvidable, no existen otros que se le comparen. Primero una amor a ciegas y de pronto ese amor imponente que no tiene límites, cada día mayor.
A la primera cita le siguen las miradas, poco a poco se suman las sonrisas tímidas y luego las carcajadas; el balbuceo; el llanto... y más sonrisas; las primeras palabras, inolvidables primeras palabras... ; y más sonrisas...  Pronto los juegos serán lo cotidiano, la complicidad y el asombro irán de la mano.
Así pasaron los días uno tras otro, completando meses y años ¿Porqué creciste tan rápido?
Hoy me doy cuenta de que en muchas cosas sigues siendo muy mía, pero en otras llego a preguntarme incluso ¿Quién eres? ¿Eres mi hija?

Día gris

Un día gris... día, así, todo en minúsculas.
Es un día de esos en que el cielo despierta casi sin nubes, pero así de repente, como por arte de magia, se cubre de grises nubes que también oscurecen mi alma.
Alma que a veces siente, se enciende, se expande, pero que en días como el de hoy se contrae, volviéndose de espaldas a la vida.  Vida que regala y quita, que fluye inconstante,  con matices descoloridos  que alguien intenta alegrar salpicando chispas de felicidad que duran tan solo eso... el tiempo que dura una chispa, que intenta ser llama pero no puede, se apaga. Tan solo se apaga y deja de ser...