En que momento se escribió que llegarías a mi vida. Emoción sin límites que sobrepasa todo lo que cualquier ser puede imaginar. Meses esperando tu mirada, para mi, que ya sabía desde el primer momento que vendrías, la espera se contabilizó en nueve largos meses que confluyen en un instante mágico: nuestro encuentro.
Mi mirada inquieta buscando tus ojitos, revisando cada parte de ti, admirando el enigma de que también fueras parte de mi. Y es así que ese encuentro se transforma en inolvidable, no existen otros que se le comparen. Primero una amor a ciegas y de pronto ese amor imponente que no tiene límites, cada día mayor.
A la primera cita le siguen las miradas, poco a poco se suman las sonrisas tímidas y luego las carcajadas; el balbuceo; el llanto... y más sonrisas; las primeras palabras, inolvidables primeras palabras... ; y más sonrisas... Pronto los juegos serán lo cotidiano, la complicidad y el asombro irán de la mano.
Así pasaron los días uno tras otro, completando meses y años ¿Porqué creciste tan rápido?
Hoy me doy cuenta de que en muchas cosas sigues siendo muy mía, pero en otras llego a preguntarme incluso ¿Quién eres? ¿Eres mi hija?

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