Creemos que tocamos el cielo cuando amamos... pero a veces ese cielo está a kilómetros de distancia y a miles de inconvenientes. Entonces la cabeza le exige al corazón no sentir y el corazón se desarma en explicaciones que no llegan a ser entendidas por nadie. Cómo seguir la historia...lo más sublime se convierte en un camino cuesta arriba... días en que la esperanza y el deseo están latentes y días que transmutando todo...pintan grises por doquier. El sol sale por instantes. Pero se esconde tras las gambetas de un destino infame que insiste en que el amor es un estado ideal de nuestra mente y que como tal sino es alimentado ... muere.
Y ahí comienza la lucha interior por mantenerlo vivo a costa de lo que sea ..luchando contra la corriente y las falacias de quienes te rodean. Comienza esa especie de videojuego donde los puntos van para quien cometa mayor acierto y el cerebro gana...Hay un corazón que se retira nuevamente del juego...una vez más pierde...y así con golpes expertos, machacado, autoherido... dice basta, larguémonos de aquí, ya no hay nada que hacer... otra vez algo hizo que nos ganaran la batalla.