lunes, 7 de octubre de 2024

Reflexiones

 Los días de lluvia sirven para eso,  guardarse en casa, hacer volar el cerebro. Muchas imágenes se atraviesan como si nada por detrás de mis pupilas, una secuencia inacabada que suman mi historia. Recuerdos de infancia, amigos, mis abuelos, primer amor… el deseo de siempre de tener mi propia familia, aquella que soñaba con ojos de niña abandonada.  Cuántas memorias… la vida no fue muy justa, pero así mismo las ganas de vivirla siempre han estado; no hay espacio para la deserción, las veces en que algo no salió como esperaba sirvieron de aprendizaje, para reiniciar la marcha, ganando confianza, llorando un poco menos, queriéndome un poco más. 

El camino ha sido quebrado, sinuoso, rico en afectos para mi suerte…la idea inicial de familia se ha desdibujado un poco para dar paso a mi yo, un yo que se perdona más por no haber sido nunca lo que otros esperaban… si, al parecer es un don innato, mi madre esperaba un hijo y nací yo, mi padre ni me esperaba… mis abuelos esperaban una nieta perfecta y tuvieron que aprender a aceptar mis aristas sin pulir. Y así fui adoptando algunas camadas de lana negra para mi manto,.. si, soy la oveja negra de mi familia, aquella que vino para romper el molde, quebrar reglas, desencajar las piezas del puzzle, inquietar a los que tienen “falsos” códigos…evidenciar prejuicios … 

Descubrí que amo ser imperfecta… 

Hay un precio para todo esto,  pero igual yo lo empecé a pagar de antemano.   

Daniela de Mattos 

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